Cromática
Una experiencia museográfica interactiva
- RolInvestigación, ilustración, diseño y montaje de instalaciones
- EquipoJorge Abarca García, Jennifer de la Cruz,
Naomi Carmona e Isabel Rojas - ContextoProyecto de graduación de Diseño Gráfico, UCR
- LugarMuseo Regional de San Ramón
En corto
La mayoría de los museos se recorren igual, se mira, se lee y no se toca nada. Con Cromática, nuestro proyecto de graduación para el Museo Regional de San Ramón, quisimos romper con esa forma de exponer. Durante seis meses investigamos a su público y vimos que la gente toca antes de leer y casi nunca llega sola. Por eso diseñamos una experiencia de luz y color para tocar y descubrir en grupo, y la llevamos fuera de la sala con talleres. La construimos entre cuatro personas durante dos años, y casi un año después de abrir sigue recibiendo visitantes.
El problema
Las exposiciones del Museo Regional de San Ramón eran casi todas para mirar sin tocar, con objetos detrás de un vidrio y paneles de texto. El museo quería fortalecer su oferta de ciencia, y nosotros queríamos salir de esa forma de exponer, encerrada en un cuarto y con una sola manera de recorrerlo. Su público va de niños a adultos mayores, y mucha gente llega acompañando a alguien, sin intención de aprender. Una exposición pensada solo para leer le iba a hablar a muy pocas personas.
Había dos límites. El edificio es patrimonio y no se podía tocar su estructura, y la exposición tenía que tener voz propia sin romper la identidad del museo.
Lo que encontramos
Usamos seis formas de investigar, para que ningún hallazgo dependiera de una sola fuente. Respondieron un cuestionario 106 personas de San Ramón. Hicimos entrevistas cara a cara, muchas de ellas mías, y observamos a la gente dentro del museo para registrar lo que hacía y no solo lo que decía.
Una visita puede durar diez minutos o tres horas.
Los grupos de jóvenes recorren rápido y socializan. Las familias van directo a lo que se toca, y los adultos mayores se quedan más y se suman a talleres.
La gente toca antes de leer.
En la observación vimos personas tocando objetos antes de leer una sola línea. En el cuestionario, el 66% de quienes tenían entre 26 y 45 años pidió más elementos interactivos.
Casi nadie viene solo.
La mayoría llega en grupos de dos a cinco personas, y "vengo por mis hijos" fue una respuesta que se repitió.
Decisiones
Salir de la sala.
Los proyectos de graduación anteriores en este museo diseñaban una sala. Si una visita dura de diez minutos a tres horas, una sola sala le sirve a un solo tipo de visitante. Sumamos talleres y actividades fuera del espacio de exhibición, y el proyecto creció mucho por eso.

Que nada necesite una persona dando instrucciones.
Cada instalación con sensores, luces o software tenía que entenderse sin que nadie la explicara. Descartamos ideas más sofisticadas por esa razón. El museo no tiene personal técnico permanente, y una instalación difícil de usar termina apagada.
Dejar todo registrado.
Documentamos los veintiún componentes con su objetivo, su mantenimiento y sus instrucciones.

Prototipos.
Diseñamos un dodecaedro de espejos. Entre prototipos y pruebas de materiales se fue transformando hasta quedar como un cubo infinito, que funcionaba mejor.

Lo que hice yo
La investigación fue de los cuatro. En la producción nos repartimos el trabajo, y esto estuvo a mi cargo.
- La instalación de filtros de color, la pieza que más me pertenece. Investigué cómo un filtro revela y esconde, busqué materiales y la probé con usuarios. Cada filtro deja ver un grupo distinto de animales.
- El sistema de ilustración. Llevé la dirección visual elegida a todas las láminas, y las ilustraciones finales de los personajes son mías.
- La proyección interactiva, desde las pruebas de software hasta la instalación.
- El diorama de bioluminiscencia, los espejos infinitos y la campaña de promoción, además de buena parte del montaje.




Qué pasó
La exposición abrió y defendimos la tesis una semana después, con la sala abierta al público. Grabamos a visitantes usando las instalaciones, y verlas en uso nos dejó una lista propia de cosas por mejorar.
Casi un año después Cromática sigue funcionando. El museo cambió de dirección y ya no tenemos contacto con quienes la encargaron, así que hoy funciona sin nosotros, que era justamente para lo que estaba diseñada.


