Fantasía de Octubre
Acá armás un bolsito en lugar de un carrito
- RolDiseño y desarrollo
- Año2026
- FormatoTienda en línea
- TiendaVer la tienda
En corto
La dueña de Fantasía de Octubre vendía mandando fotos de sus productos y tachándolas cada vez que algo se agotaba. Diseñé y programé su tienda virtual alrededor de un detalle que sus clientas adoraban, la bolsita en la que reciben cada pedido, para que comprar se sintiera como armar un regalo. El catálogo reemplazó las fotos tachadas, y el panel que hice para cargar productos terminó siendo su base de datos, desde donde hoy lleva los pedidos y el inventario.
El problema
Fantasía de Octubre importa maquillaje, productos de cuidado personal y de salud y nutrición, y los vende a mujeres de entre veinte y cuarenta años, casi siempre por WhatsApp y Facebook.
Una sola persona lleva el negocio, cuando tenía producto en stock, le tomaba fotos y las enviaba a grupos de whatsapp o las subía a historias de instagram. Cada vez que algo se vendía, lo tachaba en la foto y la volvía a mandar.
Antes había probado con una página en Google Sites. En el celular, donde estaban casi todas sus clientas, se veía como un documento largo, y cada producto había que agregarlo a mano.

Lo que encontré
La marca había cambiado sus bolsas de papel por un empaque de plástico con forma de cartera pequeña, y las clientas lo adoraban. Recibir el pedido en esa bolsita era parte de comprarle a ella.
Decisiones
Una bolsita en vez del carrito.
Lo seguro era una tienda estándar, con cuadrícula, carrito y pago. Construí la tienda alrededor de la bolsita porque ya la distinguía de su competencia, y así comprar se parece más a armar un regalo.

Ver la bolsita llenarse.
Cada producto que se agrega aparece dentro de una bolsa en pantalla. Fue lo más difícil de programar, y es lo que hace visible la idea de la tienda. Si alguien está armando algo, necesita verlo.
Los agotados se quedan.
Lo normal es esconder lo que no hay. Aquí los agotados bajan en la página y se pueden pedir por encargo, con el tiempo de espera indicado. La mitad del negocio es traer productos a pedido, y esconderlos habría escondido la mitad de lo que vende.

El pedido se cierra en WhatsApp.
Al terminar, la tienda arma un mensaje ordenado con todo lo elegido, listo para enviar. Pagar con tarjeta habría ahorrado un paso, pero habría sacado la venta del chat, que es donde ella resuelve dudas y cuida la relación con sus clientas.

Lo que ella fue pidiendo
La tienda creció por etapas, según lo que ella necesitaba. Primero un panel para cargar productos y precios por su cuenta. Después variantes, porque un labial viene en varios tonos y cada tono necesita su foto. Luego los pedidos por encargo, donde una clienta pega un enlace de Amazon o describe lo que busca y lo agrega a la bolsita.

Qué pasó
Armar la bolsita se está adoptando de a poco. Sus clientas compran conversando, y entrar a una página para armar un pedido es un hábito nuevo.
El catálogo, en cambio, entró rápido en su forma de trabajar y reemplazó las fotos tachadas. Lo que menos esperaba fue el panel de administración. Lo pensé como mantenimiento, para que la tienda no dependiera de mí, y terminó siendo el lugar desde donde lleva los pedidos y el inventario.
Lo que haría después
Llevaría la tienda a donde ya ocurre la venta, por ejemplo con una bolsita que ella empiece desde el chat y le envíe armada a la clienta. También le sumaría analítica, para saber hasta dónde llega la gente antes de irse.